Éste pensamiento fué escrito para "Unos Minutos de Fe y Confianza," y dirigido a la Iglesia Shekina de Cd Juarez Chih.
Según el salmo 84, la casa de Dios puede ser el templo, puede ser la protección de Dios, puede ser incluso el firmamento, junto al cual aún las aves tratan de hacer su nido. Si pregunto si recuerdan algún versículo o ejemplo bíblico en el que la imagen de Dios, de sus seguidores, de su templo etc nos hace visualizar un hogar, yo sé que ustedes ya sabrían darme bastantes ejemplos. Y seguramente recuerdan el versículo del salmo 91 donde las alas del altísimo son nuestra protección. Dios mismo, quien es todopoderoso y pudiera representarse a sí mismo como cualquier cosa, seguido toma la forma de un padre, de un ave que cuida de sus polluelos, o de un pastor. Las metáforas en la tradición bíblica pudieran estar ahí muy a propósito*, y en tal caso éstas imágenes tienen la importante labor de hacernos sentir en casa, ya que éste siempre ha sido el plan de Dios para nosotros. Después de todo, antes de irse, Jesús se despidió prometiendo que iría a preparar un lugar para nosotros en la casa de su padre, para que donde Él esté, nosotros también estemos. (Juan 14:2-4)
Hay muchas formas de estar en la casa de Dios. En el salmo 84 la casa de Dios es el cielo, el templo, o incluso algo intangible como la protección de Dios. Pero cuando Jesús prometió hacernos un lugar en la casa de Dios, sus discípulos inmediatamente comenzaron a hacer preguntas, y Jesús respondió con más metáforas. El uso de éstas metáforas está diseñado para mandar un mensaje: Hay muchas formas de estar en la casa de Dios, y la mejor forma es una personal. Es diferente para cada persona.
Para acercarte a Dios, un músico te dirigiría en adoración. Un pastor o las personas a quienes nos gusta indagar las vicisitudes de la historia te contaríamos más sobre las muchas maravillas que puedes encontrar por medio de la teología. Un artista te contaría de aquella vez en que los colores de los montes y los prados parecían contar del resplandor de su Señor.
Pero ¿y tú? ¿Tú tienes tu lugar? ¿Estás a gusto en la casa de Dios? ¿Has encontrado tu conexión personal con Dios?
Seguido hablamos en la iglesia sobre la importancia de aprender de Dios por medio de su palabra. Pero hoy te propongo que le preguntes a Dios acerca de tí mismo. Que hagas lo que Jesús, y prepares un lugar. Que hagas lo que Maria, la madre de Jesus, y consideres y guardes lo que pasa dentro de tí. En tu pequeño mundo, ¿cómo puedes preparar un lugar? ¿Cómo puedes hacer tu nido cerca de Dios? ¿Dónde te sientes en casa? ¿En el arte, en la teología? O tal vez eres un poco mas extrovertid@, y te sientes en casa en un mundo más social.
Pero como todos tenemos un espacio personal- es decir, un hogar, un cuarto propio, un mundo donde todo o casi todo esta bajo nuestro control, te invito a que hagas de éste nido algo cercano a Dios. Hacer de nuestro hogar un espacio ministerial es algo que nos conviene a todos los cristianos. Nos acercamos a Dios, y hacemos un lugar para nosotros mismos en la casa de Dios, cuando nuestra casa es la casa de Dios. Si nos vamos a la Biblia, nuestra casa debe ser un lugar de refugio, un lugar de servicio, y un lugar de crecimiento. Una de mis mejores amigas me inspiró a leer un libro* sobre las muchas formas en que el cuidado del hogar es una forma de acercarse a Dios. Y hace algunos meses yo habría hecho caso omiso, pero últimamente mi casa es mi único espacio, y ésta realidad me ha abierto los ojos. Hay un balance importante de realizar desde el núcleo principal del ser personal y familiar. En Tito capítulo 2, el apóstol Pablo habla en específico a cada personaje del núcleo familiar. Todos son importantes: el joven, el hombre, la mujer, incluso controversialmente el sirviente. Pablo concluye que "vivamos en este siglo sobria, justa, y piadosamente" mientras aguardamos, cada uno conforme al plan personal de Dios para nosotros.
Un hogar limpio, organizado, que refleja nuestras creencias, es verdaderamente lo más cercano al cielo que podemos tener mientras esperamos. Así que estoy intentando mantener una casa más limpia. Pero un espacio personal, físico o intangible, puede ser nuestro nido. Nadie conoce mejor tu nido, sólo tú y Dios. Nuestro rol a llenar, nuestro camino a seguir, es nuestro nido, y el plan de Dios siempre ha sido que hagamos lo que las aves. Cualquiera que sea tu nido, tu rol en el núcleo familiar, tu espacio personal, tu responsabilidad cívica y social- haz lo que el ave. Halla tu casa, donde tener tus polluelos, donde llenar tu rol, donde hacer lo que debes hacer en éste mundo, y toma ese nido y constrúyelo o reconstrúyelo un poco más cerca del firmamento. Toma tus habilidades, tus intereses, tus sueños, y construye tu casa sobre la roca. Recoge tus raíces y plántalas cerca del rio. Mejor es un día en Sus atrios que mil fuera de ellos.
Una forma muy práctica de hacer ésto es aplicando los mandamientos bíblicos a tu espacio personal. Tu casa, tus relaciones personales, tus aspiraciones e incluso tus hobbies pueden tener un fundamento cristiano. Por ejemplo, las metáforas de construir un hogar o un nido indican que toda buena vida necesita un esfuerzo inicial. Éstos tiempos de cuarentena han sido cansados, pero ¡esfuérzate y sé valiente! Busca un buen balance, y tendrás buenos resultados. Construir o reconstruir toma disciplina. Y vale mucho la pena. Ésto es muy bíblico: Para estar a gusto en casa, primero tenemos que construirla.
Una forma más que se me ocurre es la constante auto-mejoría. Ya construida la casa, debemos cuidarla. La Biblia está llena de cartas de un mentor a sus congregaciones, inculcándoles mejores y mejores normas de vida. La Biblia también nos dice que hagamos todo como para Dios. Así que una forma de acercarnos a Dios claramente es mejorar nuestros sistemas de trabajo. Buscar constantemente cómo mejorar, cosas nuevas que aprender, y nunca quedarnos estancados.
Y finalmente, el servicio a los demás no puede ser omitido. Aunque ya hemos hablado mucho de ello- te invito a hacerte la pregunta: ¿Cómo sirvo a mi hermano con lo que yo hago? La gente que está cerca de mí, ¿es bendecida por medio de mi? ¿Estoy alejándome o acercándome a la gente que Dios puso en mi camino?
¿Se te ocurre algo más? Me interesaría mucho saber como estás acercándote a Dios últimamente, y como podemos hacernos un nido cómodo y cálido cerca de los atrios de Dios.
*Para quienes puedan estar interesad@s, el libro al que me refiero se llama Keeping House, por Margaret K. Peterson.


¡Qué hermosa! Me encanta leer sus pensamientos, y realmente el arte y la teologia se mezcalan cuando escribes.
ReplyDeleteMe provoca pensar sus prenguntas. Tengo que meditar un poco más.
Gracias, y ¡me gustaría leer más sobre sus reflexiónes cuando quieras compartir! Eres una buena teóloga.
Muchas gracias!! Y gracias también por introducirme a éste libro tan pertinente a la vida cristiana de hoy. Fué de gran inspiración. No he podido interesar a mis hijos aún, creo que son muy jóvenes, pero seguro lo intentaré hacer como tú y buscar que lo lean más adelante. Es un muy buen libro y se ha convertido en uno de mis favoritos muy rápido.
DeleteAlso looking forward to hearing your thoughts and input. Thanks, friend! <3